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Una pedagogía propia

 

A finales del siglo XIX, el acceso de las mujeres a la enseñanza universitaria continuaba siendo accesible y reservado a unas pocas, y tenían que simular siendo hombres para adentrarse en el aula. A pesar de que a partir de 1888 las mujeres podían acceder libremente a la formación universitaria, su presencia en las aulas tardaría mucho en ser algo común e incluso masivo en nuestro país.


En esa etapa la mujer la función era el cuidado del hogar y sus hijos. María Maeztu trabajó toda su vida por defender la enseñanza libre para todas las mujeres. De hecho, las mujeres ya estaban realizando manifestaciones para que su derecho se llevará a cabo en el mundo intelectual y político de la Segunda República .

 


 

 

Al acabar sus estudios de magisterio, ejerció la docencia de una manera original y diferente a como se conocía hasta el momento. Con clases al aire libre y renovados métodos memorísticos, María apostó por una educación laica con unos principios pedagógicos.

Su tarea como maestra la alternaba con conferencias. Defensora de la

igualdad de hombres y mujeres en capacidades y derechos, María tenía

una gran capacidad de oratoria para influir tanto a mujeres como a hombres. 

Participa en un certamen pedagógico lo que le permitió 

observar otros métodos de enseñanza . 

 

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